Ya hemos visto ‘El diablo viste de Prada 2’, uno de los estrenos más esperados del año, y este es nuestro veredicto

En un día atípico para los estrenos de la cartelera como es el jueves, cambio motivado por el festivo nacional del viernes en nuestro país, llega ya la esperadísimaEl diablo viste de Prada 2a los cines. Lo hace rodeada de una gigantesca promoción, y no es para menos, lo que no siempre juega a favor por aquello de no acabar cumpliendo con las expectativas. Y es que hacer secuelas de títulos tan emblemáticos como es este no resulta nada fácil, al ser un alma de doble de filo. Por un lado, tienes todos los ingredientes habidos y por haber para enganchar a los nostálgicos, pero también puedes enfadarlos e incluso enfurecerlos si, con esta continuación, les estropeas el bonito recuerdo que tenían de cuando, hace veinte años, vieron la primera entrega.

A partir de aquí, los millones de fans de la película que hay por todo el mundo no se van a sentir defraudados en absoluto, ya que esta les va a ofrecer todo lo que quieren ver. Porque por mucho que pase el tiempo, en este caso dos décadas, hay cosas que no se mueven ni un milímetro de donde estaban. La que era borde, antipática y arisca a principios de siglo, como la implacable Miranda Priestly, sigue siendo igual de intimidante. Ella, el icónico personaje interpretado magistralmente por la Meryl Streep, y basado en la célebre editora de moda Anna Wintour, vuelve a ser la gran estrella del metraje por encima de todos sus compañeros (por muy mal que esta nos caiga).

Lo bueno de El diablo viste de Prada 2, al ser básicamente una comedia de tono sentimental, es que puede interesar a todo tipo de público adulto. Incluso, a los que no tienen ni idea de qué va la historia, y también a quienes no les interesa el mundo de la alta costura o del prêt-à-portermás exclusivo. Lógicamente, ese es el trasfondo de todo y por ahí se desenvuelve la trama de unos hombres y mujeres con los que se empatiza rápido, envueltos -cómo no- en la elegancia y la sofisticación que dan las grandes marcas. Bajo un ritmo endiablado, nunca mejor dicho, y una banda sonora fabulosa, aquí se reflejará también cómo se ha transformado el panorama comunicativo en nuestra sociedad, de lo analógico a lo digital, y los estragos que ello ha causado.

Justo veinte años después de dar vida a sus respectivos roles, el que para muchos de ellos marcaría un antes y un después en sus carrera, vuelven también Anne Hathaway, Stanley Tucci y Emily Blunt a las calles de Nueva York y a las oficinas de la revista Runway. Dirigidos nuevamente por David Frankel, habrá nuevas caras como son los actores y actrices Kenneth Branagh, Simone Ashley, Justin Theroux, Lucy Liu, Patrick Brammall, Caleb Hearon, Helen J. Shen, Pauline Chalamet, B.J. Novak y Conrad Ricamora. Algunos como secundarios de lujo, el peso recaerá de todas formas en ese cuarteto protagonista inolvidable, enseñándonos cómo les ha cambiado la vida -a unos más que otros- desde aquella cinta de 2006 que se convirtió en todo un fenómeno.

Y más allá del arte, del lujo o de lo frívolo, según quien lo mire, en El diablo viste de Prada 2 están las relaciones humanas. Las ambiciones, los deseos frustrados, los anhelos, la autoestima… la conducta irregular e imprevisible de las personas, comportamiento que les que hace querer encajar como sea en los círculos que las rodean, sean personales o profesionales, a modo de supervivencia. De ello no se olvida esta fantástica secuela, como ya hiciera antaño con el personaje de la timorata e inexperta, pero voluntariosa, Andy Sachs. Ella era un patito feo que se transformaba en cisne, y todavía tiene mucho que contarnos. Dicho lo cual, sin olvidar los geniales golpes geniales de humor que tiene, prometía ser esta una de las películas hollywoodienses del año… y vaya si lo ha conseguido.

Deja un comentario