Por qué el embarazo de Kate Middleton se mantuvo en secreto: los motivos que salen ahora a la luz

El Tribunal Superior ha escuchado que una editora del Mail on Sunday sabía que la princesa de Gales estaba embarazada de su primer hijo antes de que la noticia se hiciera pública, pero decidió no publicar esa información porque no quería «cruzar una línea». Charlotte Griffiths, de quien el tribunal ha escuchado que se movía en algunos de los mismos círculos sociales que el príncipe de Gales y el duque de Sussex, también aseguró que nunca ha pirateado un teléfono ni ha utilizado a un investigador privado.

El embarazo de Kate, una cuestión de Estado

La periodista, editora at large del periódico, prestaba declaración en el juicio por las demandas presentadas por un grupo de figuras conocidas —entre ellas el príncipe Harry— contra la empresa editora del Mail on Sunday y del Daily Mail, Associated Newspapers Limited (ANL), por presunta obtención ilegal de información.ANL ha negado rotundamente cualquier irregularidad y está defendiendo las reclamaciones presentadas por el grupo, que también incluye a Sir Elton John, David Furnish y Elizabeth Hurley. Este martes, Griffiths explicó ante el Tribunal Superior de Londres que, días antes de que se anunciara públicamente que los príncipes de Gales esperaban su primer hijo, el príncipe Guillermo asistió a una fiesta en una casa de campo y comentó a algunos amigos que Kate sufría náuseas propias del embarazo y que por ese motivo no acudiría al encuentro. En su declaración escrita, la periodista explicó que siempre ha mantenido una clara separación entre su trabajo y su vida social, «trazando una línea entre mi actividad profesional y mi vida social personal, a diferencia de cuando asisto a eventos como periodista».

Según relató, unos amigos la invitaron a pasar un fin de semana en el campo a finales de noviembre o principios de diciembre de 2012, al que también se esperaba que acudieran el príncipe Guillermo y Kate Middleton. El ahora príncipe de Gales llegó solo el viernes y explicó que Kate tenía náuseas matutinas, «lo que significaba que estaba embarazada de su primer hijo», algo que habría sido «una gran noticia». El Palacio de St James no confirmó el embarazo hasta el lunes siguiente, cuando Kate tuvo que ser ingresada en el hospital. Griffiths aseguró que decidió guardarse la información para sí misma. Según relató, el entonces editor del periódico, Geordie Greig, se molestó al enterarse de que ella ya conocía el dato y no lo había comunicado antes del anuncio oficial, ya que el periódico habría podido adelantarse al resto de la prensa.

Los ahora príncipes de Gales tras el nacimiento de George

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Sin embargo, la periodista explicó que había obtenido esa información en un evento privado al que acudía a título personal y que por ello decidió tratarla como tal. En sus propias palabras, «perdí una exclusiva para mantener mis amistades y porque sabía dónde estaba el límite y había decidido no cruzarlo». Griffiths también contó al tribunal que había coincidido socialmente con el príncipe Harry en algunas ocasiones. Recordó, por ejemplo, una fiesta en la que él permaneció despierto toda la noche antes de tener que asistir a la mañana siguiente a un acto relacionado con el desfile militar Trooping the Colour. En su declaración escrita explicó que le habían mostrado registros telefónicos que indicaban una llamada a las 2:50 de la madrugada y tres mensajes de texto a las 10:11 intercambiados entre ambos el 9 de junio de 2012, preguntándole si recordaba a qué se referían. La periodista insistió en que «nunca he pirateado ni intervenido un teléfono» y añadió que esos registros «no tenían nada que ver con una noticia ni con mi trabajo».

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Su relación con el príncipe Harry

Inicialmente dijo no recordar cómo había obtenido el número de teléfono del príncipe Harry, aunque más tarde recordó que él mismo se lo envió a través de Facebook en 2011. También relató que, en torno a la fecha de esos mensajes, había salido a un club con un amigo común, Arthur, quien posteriormente la invitó a su casa para una fiesta posterior. Según explicó, él le dijo que Harry le abriría la puerta si llegaba antes, pero como la música estaba muy alta y no oyeron el timbre, le aconsejó que llamara y enviara mensajes para que la dejaran entrar. La periodista recordó aquel episodio porque coincidía con los días del Trooping the Colour y, según dijo, a todos les parecía bastante gracioso que el príncipe Harry hubiera pasado la noche en vela y comentara que tenía que asistir al desfile —o a algún acto relacionado— a la mañana siguiente. Durante el interrogatorio, David Sherborne, abogado del grupo de famosos que ha presentado la demanda, preguntó a Griffiths por su relación con los príncipes Guillermo y Harry y sugirió que no era cierto que Guillermo hubiera comentado el embarazo durante aquel fin de semana en el campo, insinuando que ella había «inventado» la historia.

El príncipe Harry, en una imagen de archivo

Griffiths rechazó esa acusación y afirmó que era «incorrecta». También negó que se tratara de otro ejemplo de que hubiera exagerado o inventado vínculos con la familia real. Sherborne también sugirió que la periodista había recurrido a investigadores privados que habrían cometido actos ilegales para obtener información utilizada en artículos relacionados con Sir Elton John y Elizabeth Hurley. Griffiths respondió que la información publicada en esas historias procedía de sus propias fuentes. Se espera que el juicio concluya en marzo y que la sentencia se emita posteriormente por escrito.

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