
Shakira hizo del Zócalo de la Ciudad de México el escenario de una noche simplemente inolvidable. La colombiana reunió a más de 400 mil personas el pasado 1 de marzo y, desde entonces, ha ido asimilando la magnitud de lo ocurrido en el corazón de la capital, donde volvió a hacer historia con su gira Las Mujeres Ya No Lloran. La cifra no solo marcó un nuevo récord en su trayectoria, también superó la hazaña que ella misma había firmado en 2007, cuando se presentó en el mismo lugar ante más de 200 mil asistentes. Aún sorprendida por lo vivido, la intérprete compartió con sus seguidores que sigue intentando procesar aquella noche que ya forma parte de los momentos más trascendentes de su carrera.
A través de sus redes sociales, la intérprete compartió una fotografía captada desde las alturas, en la que se aprecia la inmensidad del público reunido en el Zócalo. Conmovida por la escena, escribió al pie de la imagen: “¡Aún pellizcándome a ver si estuve soñando!”, evidenciando que lo vivido le resulta todavía surreal. En ese mismo sentido, el mensaje fue recibido por sus seguidores como la confirmación de que, más allá de las cifras, lo que permanece es la emoción genuina de una artista sorprendida por el cariño.
La colombiana también publicó varios videos en los que reunió algunos de los momentos más vibrantes de la velada. Las coreografías, los cambios de vestuario y la energía del público quedaron registrados en una secuencia que transmite la intensidad de la noche. A propósito de este material, sus fans no tardaron en replicar las imágenes que ya forman parte de uno de los capítulos más significativos de Las Mujeres Ya No Lloran World Tour, una serie de conciertos que ha marcado un nuevo comienzo en su trayectoria.
Las palabras de Shakira en el Zócalo
Aquella noche, la cantante no dejó pasar la oportunidad de honrar el vínculo que la une con México. “Hoy tengo una mezcla de emoción, de nostalgia y de agradecimiento, porque hoy es el último día aquí en nuestra gira en México, mi casa. Es que esta historia de amor y amistad que tenemos entre nosotros, que yo tengo con México, no se compara a nada…”, expresó frente a la multitud que la acompañó hasta el último acorde. Sus palabras resonaron con fuerza en una plaza que, una vez más, confirmó la dimensión de su convocatoria.
La noche también estuvo marcada por una reflexión personal. “Esto para mí más que un regalo es un milagro. Qué lindos son, definitivamente la vida tiene formas de recompensarlo a uno, porque no han sido meses fáciles, pero de las caídas nadie de se salva…”, dijo ante un público que respondió con aplausos y ovaciones. Con esa confesión, Shakira dejó entrever que el concierto no solo representó un triunfo profesional, sino también un momento de reparación íntima.









