
A partir del 1 de julio, en España, los recién nacidos ya no serán inscritos automáticamante con el apellido paterno como el dominante o primero. Ahora los padres deberán ponerse de acuerdo y especificar cuál antepone.
Si los padres no llegan a una decisión, el funcionario del registro se encargará del orden “atendiento al interés del menor”.
De acuerdo con el Ministerio de Justicia español, el apellido dependerá de las malsonancias, del carácter más original o minotario de cada apellido. Y en casos muy complicados se recurrirá a un sorteo o incluso al orden alfabético.
La ley pretende eliminar la dominación del apellido masculino y “avanzar en la igualdad de género”.









