
MARIO PORTILLO
Todo el escándalo de Trump, todos sus dichos y las ofensas que ha hecho a mexicanos, pero sobre todo las reacciones que nosotros tenemos ante sus babosadas, me traen a la mente el capítulo «El ataque de los anuncios» de Los Simpsons.
En la sexta edición de Treehouse of Horror una de las tres historias se titula «El ataque de los anuncios» (Attack of 50-Foot Eyeshores) en el que ocurre una situación similar a lo que vivimos con el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos.
La historia de este episodio (inspirada en la película Attack of the 50 foot woman) comienza con Homero discutiendo en Lard Lad Dounts, donde pide una «Rosquilla Coloso», pero al no quedar satisfecho con el tamaño decide robar la dona gigante del Mantecoso.
Pasado esto un rayo le da vida al Mantecoso quien comienza a hacer estragos en la ciudad para recuperar su dona, al igual que el resto de los anuncios publicitarios, quienes destrozan Springfield sin piedad alguna.
Lisa, la inteligente hija de Homero, recibe el arma para acabar con el desastre por parte de un grupo de publicistas, quienes le indican que el secreto es el «dejar de ponerles atención» ya que esa es la forma en que se mueren los anuncios y las campañas publicitarias.
Al final del capítulo los anuncios comienzan a morir, ya que la gente les deja de poner atención y de esta manera termina la crisis en la ciudad de la Cerveza Duff y los Cigarrillos Laramie.
Yo creo que es más que claro, todo este asunto de Trump no es más que una estrategia mediática para llamar la atención, cada paso que da el magnate norteamericano está fríamente calculado y su campaña la ha basado no en una estrategia que le ha funcionado bien.
A Trump le gusta que hablen de él, le gusta que la gente se apasione hablando de él, porque esto lo hace ganar una relevancia que hasta antes de comenzar con sus declaraciones, no la tenía y así se le da espacio en periódicos, en la radio, en la televisión y claro, en el internet.
Gracias a esos sentimientos de odio-amor, Trump no pasa desapercibido entre las personas, quienes siguen magnificando al monstruo viéndolo como una amenaza, razón por la que el candidato está cumpliendo con su objetivo, que es el de estar presente en la mente de los votantes.
¡Que si dice esto, que si dice aquéllo!, pues puede decir mil cosas, pero no se olviden que en caso de ganar la presidencia, tendrá un congreso y no se mandará solo, y si no me creen, pues pregúntenle a Obama.
Esta bomba, ¡Ya estalló!









